miércoles, 8 de marzo de 2017

¡¡¡ Santiago y cierra España !!!

Barco de la Armada Española.

¡Santiago y cierra España! Estas eran las palabras del ejercito del imperio español antes de entrar en batalla. El mejor ejercito de Europa y del mundo durante aproximadamente 3 siglos. Los temibles Tercios, armada con un arrojo incuestionable y una lealtad absoluta hacia su rey y hacia su patria. Vinculados, como bien dice su himno " con el Alma unida por el mismo clero " nunca daban un paso atrás por muy difícil que estuviese el marco de la batalla. Arcabuces y picas utilizadas por unos profesionales que durante unos cuantos siglos ganaron prácticamente todas las batallas que enfrentaban.

Himno de los tercios Españoles:




Estrofa anónima de tres versos, aunque corta, se hizo muy popular entre los soldados españoles en la segunda mitad del siglo XVI;
Allende nuestros mares,

allende nuestras olas:

¡El mundo fue una selva 

de lanzas españolas! 

Gran cosa, que valga más, sin comparación, hablar de los valientes y escribir de los virtuosos ... que sea mérito nombrarlos, y que no lo sea hacerse nombrar !
Francisco de Quevedo, 1580 - 1645


Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera

Dejará la memoria, en donde ardía:

Nadar sabe mi llama el agua fría,

Y perder el respeto a ley severa.



Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado; 
Serán ceniza, mas tendrá sentido; 
Polvo serán, mas polvo enamorado

Francisco de Quevedo, 1580 - 1645

A vosotras, estrellas, 
alza el vuelo mi pluma temerosa, 
del piélago de luz ricas centellas; 
lumbres que enciende triste y dolorosa 
a las exequias del difunto día, 
güérfana de su luz, la noche fría; 

ejército de oro, 
que por campañas de zafir marchando, 
guardáis el trono del eterno coro 
con diversas escuadras militando; 
Argos divino de cristal y fuego, 
por cuyos ojos vela el mundo ciego; 

señas esclarecidas 
que, con llama parlera y elocuente, 
por el mudo silencio repartidas, 
a la sombra servís de voz ardiente; 
pompa que da la noche a sus vestidos, 
letras de luz, misterios encendidos; 

de la tiniebla triste 
preciosas joyas, y del sueño helado 
galas, que en competencia del sol viste; 
espías del amante recatado, 
fuentes de luz para animar el suelo, 
flores lucientes del jardín del cielo, 

vosotras, de la luna 
familia relumbrante, ninfas claras, 
cuyos pasos arrastran la Fortuna, 
con cuyos movimientos muda caras, 
árbitros de la paz y de la guerra, 
que, en ausencia del sol, regís la tierra 

vosotras, de la suerte 
dispensadoras, luces tutelares 
que dais la vida, que acercáis la muerte, 
mudando de semblante, de lugares; 
llamas, que habláis con doctos movimientos, 
cuyos trémulos rayos son acentos; 

vosotras, que, enojadas, 
a la sed de los surcos y sembrados 
la bebida negáis, o ya abrasadas 
dais en ceniza el pasto a los ganados, 
y si miráis benignas y clementes, 
el cielo es labrador para las gentes; 

vosotras, cuyas leyes 
guarda observante el tiempo en toda parte, 
amenazas de príncipes y reyes, 
si os aborta Saturno, Jove o Marte; 
ya fijas vais, o ya llevéis delante 
por lúbricos caminos greña errante, 

si amasteis en la vida 
y ya en el firmamento estáis clavadas, 
pues la pena de amor nunca se olvida, 
y aun suspiráis en signos transformadas, 
con Amarilis, ninfa la más bella, 
estrellas, ordenad que tenga estrella. 

Si entre vosotras una 
miró sobre su parto y nacimiento 
y della se encargó desde la cuna, 
dispensando su acción, su movimiento, 
pedidla, estrellas, a cualquier que sea, 
que la incline siquiera a que me vea. 

Yo, en tanto, desatado 
en humo, rico aliento de Pancaya, 
haré que, peregrino y abrasado, 
en busca vuestra por los aires vaya; 
recataré del sol la lira mía 
y empezaré a cantar muriendo el día. 

Las tenebrosas aves, 
que el silencio embarazan con gemido, 
volando torpes y cantando graves, 
más agüeros que tonos al oído, 
para adular mis ansias y mis penas, 
ya mis musas serán, ya mis sirenas.

Francisco de Quevedo, 1580 - 1645

Mapa genético de España

La parte roja de las esferas representan el gen R1b 
de lo que esta compuesto la mayor parte de la 
descendencia Europea.
Para aportar algo de luz al tema de la descendencia genética de los Europeos, científicos de diversas universidades han colaborado para confeccionar el mayor mapa genético de Europa conocido hasta hoy. Para ello se centraron en individuos cuyos abuelos procedían del mismo país por medio de un complejo análisis informatizado con el objetivo de conocer el origen de los ciudadanos europeos, así como comprobar la separación genética entre ellos.

Los científicos estudiaron puntos genéticos conocidos como polimorfismos del nucleótido simple (o SNPs que son una variación en la secuencia del ADN que afecta a un único nucleótido del genoma). Los SNPs forman hasta el 90% de todas las variaciones genómicas humanas y no cambian mucho de una generación a otra, por lo que es sencillo seguir su evolución en estudios de poblaciones. Estudiando los SNPs presentes en cada población se pueden hacer grupos, establecer relaciones de descendencia, hasta llegar finalmente a encontrar los ancestros que dieron origen a la población humana. Una vez vertidos los datos obtenidos en gráficos, los científicos descubrieron que los individuos con estructuras genéticas similares se agrupaban cerca unos de otros, de manera que su distribución hizo visibles las principales características genéticas y geográficas de Europa.

El plano genético detallado por naciones guarda gran similitud con el mapa político de Europa, si bien refleja que a pesar de las diferencias, todos los europeos están emparentados genéticamente en mayor o menor medida. Entre otras conclusiones destacables, el mapa identifica dos claras barreras dentro de las fronteras europeas. La primera, bien visible, la representa Finlandia. Se trata de un caso especial. Los individuos fineses tienen particularidades genéticas, seguramente por relacionarse con habitantes procedentes de Siberia. En cualquier caso son los europeos más distintos al resto. El estudio argumenta, además, que el pequeño número de finlandeses, así como su lejanía geográfica, propició una expansión local que les permitió conservar genes atípicos. La segunda barrera, que a su vez sirve de punto de inflexión en el eje norte-sur, son los Alpes. La dificultad que suponía en el pasado vadear las escarpadas cimas alpinas segregó a los italianos de los demás europeos. Aunque el caso no es tan extremo como el finlandés, sí se puede observar cierta distancia genética entre una buena parte de los habitantes del sur de Italia y el resto. Se especula que durante el imperio romano llegó gente a Roma de todas las provincias del Imperio, ya sea esclavos, mercenarios o mismos soldados romanos nativos, de ahí su gran heterogeneidad genética, especialmente al sur de Roma. De hecho resulta especialmente destacable la diferencia genética que se observa entre los italianos sureños y los del norte.

Lo que la ciencia nos demuestra y deja claro es que la composición genética de los antiguos pobladores de la Península Ibérica era muy similar a la que se encuentra en la moderna España, lo que sugiere una fuerte continuidad genética a largo plazo desde la época prerromana. Por España pasaron muchos pueblos, pero muchos dejaron poca o ninguna huella genética, parece ser el caso de árabes y cartagineses/fenicios o romanos. Los que realmente nos dejaron huella fueron los antiguos Celtas e Iberos. Los íberos formaban parte de los habitantes originales de Europa occidental y eran similares a las poblaciones celtas del primer milenio antes de Cristo de Irlanda, Gran Bretaña y Francia. Posteriormente, los celtas cruzaron los Pirineos en dos grandes migraciones: en el IX y el VII siglo a. C. Los celtas se establecieron en su mayor parte al norte del río Duero y el río Ebro, donde se mezclaron con los íberos para conformar el grupo llamado celtíbero.

El haplogrupo predominante en el 70% de los españoles es el R1b. conservamos así el linaje de los primeros pobladores del continente además de una importante herencia celtíbera. Ni los fenicios/cartagineses, ni los griegos, ni los godos, ni los romanos, ni los árabes modificaron sustancialmente la composición genética de esa población primigenia, la aportación de estos pueblos fue mucho más fuerte a nivel cultural que a nivel genético. Eso se debe a muchas razones diversas, entre otras, que estas poblaciones invasoras nunca fueron relevantes numéricamente respecto del resto de la población, algunas de ellas (griegos y fenicios) se dedicaban a construir colonias costeras para el comercio, no a invadir a los nativos. Por otra parte el Estrecho de Gibraltar nunca fue cruzado por una migración importante desde Norafrica a Europa o desde Europa a Norafrica. Eventos demográficos incluyendo el Neolítico, contactos mediterráneos (desde el segundo milenio A.C al periodo romano), y las expansiones islámicas parecen haber tenido poco impacto genético sobre los intercambios norte-sur.

Así, Celtas, Iberos, Celtíberos, Visigodos, Vascos, son los linajes con más descendencia genética heredada por los Españoles.


Las frecuencias más altas del gen R1b se encuentran en poblaciones de Europa Atlántica principalmente en galeses 89%. Seguidamente en los irlandeses 81%, escoceses 77%, españoles 72%, ingleses 60%, belgas 63% y portugueses del sur 50%. Encontramos menos frecuencia en los italianos (Italia continental): 40%, alemanes 39%, checos 35.6%, sicilianos 24.5%, noruegos 25.9%, suecos 20%, sardos 19%, y croatas 15.7%.


Fuentes:

http://www.eupedia.com/europe/Haplogroup_R1b_Y-DNA.shtml
http://www.eupedia.com/europe/origins_haplogroups_europe.shtml
http://jlrodero.blogspot.com.es/
https://es.wikipedia.org/wiki/Haplogrupo_R1b_del_cromosoma_Y
http://jesusgonzalezfonseca.blogspot.com.es/2011/09/como-es-el-mapa-genetico-de-europa-y-de.html?showComment=1441096333998#c833793267145170130